El reto consistía en crear el logotipo del título para un videojuego de cartas protagonizado por bardos medievales, donde la música, el humor y los duelos de ingenio son los elementos centrales de la experiencia. El sistema gráfico debía combinar una estética low poly con influencias del diseño Memphis, transmitiendo un tono desenfadado y moderno sin perder las referencias a la fantasía medieval. La identidad resultante busca diferenciarse de los códigos visuales tradicionales del género, aportando una personalidad vibrante y reconocible tanto dentro del juego como en materiales promocionales.